El piercing en el ombligo es uno de los más populares y atemporales. Desde los años 90 hasta hoy, sigue siendo una elección favorita por su estética elegante y versátil.
Si estás pensando en hacerte uno, es importante conocer el proceso, los cuidados necesarios y las posibles complicaciones. En este artículo, te contamos todo lo que necesitas saber para que tu perforación cicatrice bien y puedas lucir tu piercing con total seguridad.

¿Cómo se realiza el piercing en el ombligo?
El procedimiento es rápido y sencillo, pero debe ser realizado por un profesional para minimizar riesgos:
- Limpieza de la zona: se desinfecta el área con un antiséptico para evitar infecciones.
- Marcado del punto de perforación: se utiliza un marcador para definir el lugar exacto donde irá el piercing.
- Uso de una aguja estéril: a diferencia de las pistolas (no recomendadas), el perforador profesional utiliza una aguja hueca estéril para atravesar la piel de forma precisa y segura.
- Colocación de la joya inicial: se introduce una pieza de material hipoalergénico, como titanio o acero quirúrgico.
- Instrucciones de cuidado: el perforador te explicará cómo limpiar y cuidar la zona durante el proceso de cicatrización.
La perforación suele tardar solo unos segundos, aunque la cicatrización completa puede durar entre 6 meses y un año, dependiendo de los cuidados y de cada persona.
Los tipos y estilos más comunes de piercings en el ombligo
Existen varios estilos de piercing en el ombligo, cada uno con un diseño y estética diferente:
- Piercing estándar: se coloca en la parte superior del ombligo y es el más común.
- Piercing inverso: se perfora en la parte inferior del ombligo, en lugar de la superior.
- Double navel piercing: consiste en dos perforaciones, una arriba y otra abajo del ombligo.
- Piercing lateral: se realiza en uno de los lados del ombligo en lugar de en el centro.
- Floating navel: se usa una joya especial que “flota” sobre la piel en lugar de atravesarla completamente.
Dependiendo de la anatomía de tu ombligo, algunos estilos pueden ajustarse mejor que otros. Consulta con un perforador profesional para saber cuál es el ideal para ti.
Los cuidados esenciales tras la perforación
El éxito de tu piercing en el ombligo depende, en gran parte, de los cuidados que sigas después de la perforación. Aquí te dejamos las recomendaciones clave:
- Limpia la zona dos veces al día con suero fisiológico o una solución salina.
- Evita tocarlo con las manos sucias para prevenir infecciones.
- No gires ni muevas la joya innecesariamente, ya que puede irritar la piel.
- Usa ropa holgada para evitar roces con la zona perforada.
- Evita piscinas, playas y jacuzzis durante las primeras semanas.
- No cambies la joya antes de tiempo, ya que la perforación puede cerrarse o infectarse.
Siguiendo estos consejos, tu piercing sanará correctamente y sin complicaciones.
Posibles complicaciones y cómo evitarlas
Aunque es un procedimiento seguro si se realiza correctamente, pueden surgir algunos problemas:
- Infección: se presenta con enrojecimiento, hinchazón, pus y dolor intenso. Para evitarlo, sigue una buena rutina de limpieza.
- Rechazo del piercing: ocurre cuando el cuerpo expulsa la joya, lo que puede deberse a una mala elección del material o una perforación muy superficial.
- Queloides o cicatrices hipertróficas: algunas personas pueden desarrollar cicatrices más gruesas alrededor del piercing.
- Irritación por fricción: la ropa ajustada o los golpes accidentales pueden prolongar la cicatrización.
Si notas signos de infección o algún problema persistente, consulta con un especialista o tu perforador de confianza.
¿Cuándo debo cambiar mi piercing?
El tiempo mínimo para cambiar la joya de tu piercing en el ombligo es de 6 meses a 1 año. Aunque puede parecer que ha cicatrizado antes, la piel interna tarda más en sanar completamente.
Para evitar problemas, sigue estos consejos al cambiarlo:
- Asegúrate de que la zona no esté roja, inflamada o dolorida.
- Usa materiales hipoalergénicos como titanio, acero quirúrgico o niobio.
- Lava tus manos y desinfecta la nueva joya antes de colocarla.
- Si sientes dolor al cambiarlo, espera más tiempo o consulta con un profesional.
Cambiar la joya antes de tiempo puede causar irritaciones o infecciones, así que ten paciencia y respeta los tiempos de cicatrización.
¿Es doloroso hacerse un piercing en el ombligo?
El nivel de dolor varía según la persona, pero en general, el piercing en el ombligo no es de los más dolorosos.
En una escala del 1 al 10, muchas personas lo califican entre 3 y 5. La perforación dura solo unos segundos y la molestia es parecida a un pellizco fuerte. Quizás la mayor incomodidad suele sentirse en los primeros días por la inflamación inicial.
Si tienes miedo al dolor, respira profundo y relájate. La clave es acudir a un profesional que haga el proceso rápido y seguro.
El piercing en el ombligo es una excelente opción si quieres un look llamativo y elegante. Aunque el proceso es rápido, es fundamental seguir los cuidados adecuados para evitar infecciones y complicaciones.
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